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Un hotel sin estrellas
La Vanguardia, Anna Solana, 04 December 2008 (Spain)

Dos artistas suizos convierten un refugio antinuclear en alojamiento minimalista

Tiempos difíciles. Confort espartano. Pero protección absoluta contra un posible ataque nuclear. Estos son los conceptos con los que juega el Null Stern Hotel (Hotel de cero estrellas), que se inauguró hace unos días en la localidad de Sevelen, situada en el cantón suizo de St. Gallen, en la cordillera de los Alpes.
Camas de segunda mano, agua caliente para el primero que se levante y paredes sin pintar en un búnker de la Segunda Guerra Mundial sin ninguna ventana. El alcalde de Sevelen, Roman Zoog, estaba convencido de que "nadie querría dormir en semejantes condiciones".

Pero el "menos es más" del Atelier für Sonderaufgaben (Estudio para Proyectos Especiales) de los hermanos Frank y Patrick Riklin le hizo cambiar de opinión.

La austeridad vende en tiempos de recesión económica. Y más si se le añade el toque de marketing para que tenga suficiente impacto mediático. Los Riklin se sacaron de la manga el concepto de las "cero estrellas", o sea, el alojamiento sin delicadezas ni fruslerías a precios más que asequibles, y el alcalde lo compró.

Dormir en el Null Stern Hotel cuesta de 7 a 20 euros por noche dependiendo del tipo del cama en el que uno esté dispuesto a acostarse: Una de madera con un simple colchón, la utilitaria litera o una confortable cama doble con chocolate encima de la almohada para endulzar el despertar.

"Queríamos justamente lo opuesto a los palacios de Dubai", comentó el día de la inauguración Patrick Riklin, que reivindica la simplicidad contra los excesos de la sociedad de consumo.

Su hermano Frank añadía que las "cero estrellas" les han dado libertad creativa para un "diseño abierto" ya que no tienen que cumplir con ninguno de los requerimientos que implican las categorías por estrellas.

Peter Meier, uno de los 15 primeros huéspedes del búnker, aseguró que el hotel "es muy confortable" y que la única pega es el "ruido que hace la climatización".


Pero para eso, los artistas responsables del proyecto, que ya están pensando en abrir franquicias 'sin estrellas' en toda Suiza, también tienen una solución acorde con la simplicidad que proponen: tapones para los oídos